domingo, 26 de octubre de 2014

jueves, 23 de octubre de 2014

Fugaos, cerebros

Recuerdo la primera vez que pensé en dejar la residencia... Yo era R1 y el paciente que me hizo planteármelo era un Sr de 85 años. Bueno, mejor dicho no fue él, sino su manejo carente de toda ética médica y humana que pueda existir. Al final, alguien hizo lo que debía y las cosas no fueron mal, en parte porque estaba de Dios, en parte porque siempre hay perlas escondidas en un mal de arena.

Si me hubiesen contado ciertas cosas que vería antes de entrar en el mundillo, jamás lo hubiese creído. Es mas, a día de hoy aún algunas cosas me asombran, aunque creedme si os digo que ya me anticipo a muchas de las excusas que oigo después.

No puedo evitar que me salga la sonrisa cuando escucho con algún acento de lo mas castizo que tenemos la mejor sanidad del mundo. Imposible no reírse, sobre todo porque esas afirmaciones suelen venir de alguien que ha ido poco más allá de la puerta de su casa. Y si los argumentos son que es universal y gratuita, pues ya les digo que hace ya bastante que ni lo uno ni lo otro. 

Pero no hablemos de la sanidad, que es un tema demasiado amplio, del que desconozco lo suficiente como para no aventurarme a opinar demasiado. Hablemos de un tema que me resulta más cercano. Hablemos de la formación de los residentes de medicina en España, y por serme más cercano, haré hincapié en la de los de cirugía, que es lo que se supone que soy a día de hoy... Nada mas y nada menos que Erre cinco, o lo que es lo mismo, residente en mi último año de formación.

¿Que es pronto para hacer balance? Sinceramente, no creo. Ya he pasado tiempo suficiente en este sistema como para saber de que pie cojeamos en estos lares. Cansada de excusas. Cansada de hacer de segundo ayudante al segundo ayudante de un lipoma en la espalda. Cansada de qué sea viernes, haya quedado con mi suegra para comer o de qué este no es caso para un residente. Cansada de vuestro, nuestro, sistema sanitario-educativo de los cojones. Cansada de la gente que viene al hospital a desfilar como si fuera una pasarela cibeles (que no es lo mismo que ser elegante, sino que pasan 2 minutos hablando del paciente y 7 horas y 55 minutos de cotilleos variados, mientras hacen poses con la bata a ver como les sienta el fonendo).

Y señores, no es así, no tiene porqué serlo. Este verano he pasado dos meses rotando en una unidad de trauma, de otro país. Ocho guardias al mes (que por cierto, buscando están la excusa para no pagármelas, pero en eso sí son los mejores y no me cabe duda que la encontrarán), no hay libranza. He visto a gente yendo a currar en silla de ruedas, con un tobillo roto, porque no había nadie que les sustituyera. Y pocas quejas. He visto internos, recién acabados que les dan mil vueltas en conocimientos médicos al 90% de los profesionales con denominación de origen ibérico. He visto a cirujanos, hacer una esternotomía por una herida penetrante en el corazón sin ponerse nerviosos. Sin desquiciarse, haciendo lo que es su trabajo. He visto a residentes capaces de solucionar a un paciente complejo dentro y fuera del quirófano, sin un adjunto en frente que les diseque lo que tienen que cortar, haciéndole pensar que el cirujano es el que lleva el electrocauterio. He visto a gente muy buena. Haciendo exámenes 2 veces al año, comités de M&M semanales, sesiones académicas y clínicas en medio de guardias donde se atienden unos 70 pacientes con politraumas graves, no los “traumas” que suelen llegar aquí, y con 1 residente junior, un senior, y dos internos dirigiendo a estudiantes que son más médicos de lo que yo me he sentido muchas veces, qué en 4º de carrera han puesto muchos más tubos de tórax que yo. Y 60 camas en la planta de las que eran responsables.

Y no pude evitar la sensación, de que yo llevo 5 años jugando a ser médico, jugando a ser cirujano… Y la vergüenza cuando me preguntan cuantas hernias he operado yo sola. Y tener que explicar que en España un residente no hace una incisión en la piel sin un adjunto diciéndole por donde tiene que cortar. Y llegar aquí y que el anestesista no me deje empezar una apendectomía mientras llegaba mi adjunto de turno… Y darme cuenta de la mala suerte que he tenido de caer en este sistema (quien vaya a decir comentarios cómo que los hay peores sinceramente se los puede meter por dónde amargan los pepinos, qué a mí ese argumento no me sirve). Y tener que justificar a las 12 de la noche porque se opera un absceso perianal que ya no son horas. Después de ver que un quirófano puede estar abierto 24 horas, mientras haya cosas que hacer.

Y tener que explicar que mi evaluación en España depende de lo bien que le caigas al tutor al que le toque evaluarte. Que aquí nadie te hace exámenes para saber si sabes o no. Que no hay tribunales de gente externa que te evalué. Que normalmente tu evaluación depende de que sepas o no hacer mejor la pelota. Os podéis imaginar la mía, claro, que tengo que decir que en ciertos momentos hasta me parece un cumplido.

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Y no me gusta. No quiero ser parte de esto. En fin, que os voy a decir. Mañana las represalias… Qué por supuesto vendrán en forma de castigo infantil. Lo que os digo, muy cansada.

El consejo…. Si estáis pensando en salir de España, hacedlo ahora que es un momento cojonudo. Si estáis pensando en venir aquí, buscad opciones mejores. Si al final acabáis eligiendo este país al que a pesar de todo adoro, y por eso la rabia, preguntad antes a gente de confianza sobre el hospital indicado…

Por si os sirve os cuento la vergüenza que fue escuchar al Jefe de la Unidad a la que yo sólo iba de observer, decir que los cirujanos españoles no estaban lo suficientemente preparados para desempeñar ese trabajo, y como consecuencia los aparte de la rotación, porque necesitan más experiencia. Que es lo que pasa cuando contratas a un especialista que tiene menos manejo clínico que un erre 2 de tu hospital para resolver tus pacientes. Vergüenza tener que darle la razón, porque en unos meses, yo que nunca hice una gastrectomía o una funduplicatura tendré un papel donde diga que soy especialista... Aunque quien sabe, a lo mejor en los meses que me quedan opero todo lo que dice el programa del ministerio que tengo que operar... Que el papel lo aguanta todo.

Ya encontraran nuevas excusas, y yo estoy agotada… Que si tú no puedes hacer esto porque nunca lo hiciste, que tú no que eres chino, tú no que eres mujer, tú no que tienes un blog o tú tampoco que tienes un acento que no me gusta.

En fin, voy a ver que dicen en la tele los expertos sobre un tema muy de moda, como el ébola, que por cierto… ¿Cuántos casos han atendido antes de considerarse a sí mismos expertos?

martes, 27 de mayo de 2014

Actitud personal (del cirujano) mental:


1.- Una buena cirugía depende de la combinación de una toma de decisiones adecuada y de una realización técnica cuidadosa.
2.- Las operaciones se deben realizar en una atmósfera relajada de control de la situación. Cada paso debe seguir su orden, se debe completar y comprobar antes de seguir al siguiente.
3.- No debe permitir que acontecimientos o catástrofes inesperados le hagan perder el control.
4.- En la mayoría de los casos, la mejor respuesta es la tranquilidad; no hay necesidad de acelerarse sin sentido para "hacer algo".
5.- Con frecuencia resulta útil comentar y discutir las dificultades con el equipo, ya que así también podrá aclarar sus ideas.
6.- El pánico es infrecuente; la mayoría de los errores derivan del empecinamiento en proseguir con las técnicas previstas, en lugar de adaptarse a las circunstancias cambiantes.
7.- Algunos "personajes" sólo se desenvuelven bien en una atmósfera de tensión y drama. Esta imagen se suele asociar con la idea que el público tiene de un cirujano en acción. Sólo merece la pena mencionarlos porque cada día son más raros. Los cirujanos que consideramos este comportamiento repulsivo tratamos a toda costa de evitar a este tipo de colegas.
8.- Nunca se deben perder de vista los objetivos. Se debe evitar embarcarse en procedimientos innecesarios, sobre todo en situaciones de urgencia.
9.- Asegúrese de que podrá justificar sus decisiones ante los pacientes, los compañeros y, sobre todo, ante usted mismo; esta medida es de especial importancia cuando se decide seguir un procedimiento heterodoxo.

[Técnicas quirúrgicas básicas. 2003 R.M.KIRK 5ªEd.]

jueves, 22 de mayo de 2014

domingo, 18 de mayo de 2014

Buen Viaje, Amigo:

Esta semana ha sido especialmente difícil para mi... Podría pasar y hablar de las indicaciones de la laparoscopia en la cirugía de la apendicitis aguda, o del triunfo liguero de mi Atletico de Madrid después de 18 años... Pero voy a hablaros de algo que en estos momentos me toca mucho más la patata...

Hace unos meses tomé la decisión de acoger en mi casa a un nuevo amigo. Un simpático peludo, más noble que la gran mayoría de las personas que he conocido.
Fui a una protectora, y me traje a casa al que según ellos más lo necesitaba (quitando una gatita diabética a la que por horarios no podría atender como se merecía). Lo acabé llamando Tinto, por ese color brillante que tenía cuando le daba el sol... En principio se trataba de una acogida, mientras le encontraban casa definitiva.

Recuerdo el primer día que llegó a casa. Se escondió debajo del sofá y sólo salía llamado por la comida... Estaba muerto de hambre, y después de posiblemente muchos años en la calle (la veterinaria dijo que era un abuelito), ni se fiaba mucho de las personas ni el pienso era su comida favorita...


Pero se fue recuperando, y poco a poco se convirtió en la alegría de la casa. Siempre salía a saludar, se despedía de mi por las mañanas y cada vez que salía de guardia se quedaba a mi lado en el sofá durmiendo las horas que hiciera falta (como era viejito, tampoco tenía muchas ganas de jugar y destrozar cosas). Curado de su neumonía, de su otitis, y de su conjuntivitis que no tardó mucho en recidivar, resultó que tenía inmunodeficiencia felina o FIV. Para el que no lo sepa (yo ni idea del tema hasta ese día, en que me empapé todo lo que encontré en PubMed, y algún que otro foro) es un virus similar al de VIH, pero en gatos, y de transmisión entre gatos. Sin problema porque, una vez recuperado de todas sus enfermedades callejeras, estaba asintomático, quitando que de vez en cuando estornudaba, que no sé si tendría algo que ver. En general, diría que era un gato muy tranquilo, y al menos parecía feliz...

Llegó en calor y cambio su hambre voraz por inapetencia, lo que me preocupó cuando no quiso comer el atún que tanto le gustaba... En fin, hace 4 días, saliente de guardia, me pareció muy pachucho y lo llevé a urgencias, que como dato informativo, para el que se queje de la sanidad pública, diré que me costó 227€ que le cogieran una vía, le sacaran una analítica y le pusieran sueros. Resultó que estaba en cetoacidosis diabética (por si no tenía bastante)... La verdad es que para el diagnóstico que me esperaba, hasta fue un alivio, y se quedó ingresado yo pensé que mejoraría rápido con la sueroterapia...

Pero una vez más, la vida no es como uno quiere que sea, es como es. Y 48 horas después mi pequeño amigo peludo no sólo no había mejorado, sino que había hecho un fallo hepático. La ictericia y la coluria que tantas veces he visto, que tanto he estudiado, me dolieron mucho más... Casi no podía moverse... Y eso sí que no iba a permitirlo, porque si alguien no se merece sufrir es ese pequeño sin atisbo de maldad... Y me tocó tomar una decisión difícil. Hice por él lo que quisiera que alguien hiciera por mí, llegado el momento...

En fin, perdón por la sensiblería, pero es increíble lo que puede llegar a quererse a un bichito de 3 kg y 4 patas... Al menos se que por un tiempo fuiste feliz...

Gracias por haber hecho mi mundo un poquito mejor cada día.

Y para todo el que dude después de esta entrada si mereció la pena, les diré que es la mejor decisión que he tomado en los últimos años. Os dejo un link de la protectora en que yo lo encontré, por si alguien quiere echar una mano, al final, recibes mucho más de lo que das: http://www.rivanimal.org/

domingo, 11 de mayo de 2014

lunes, 5 de mayo de 2014

Smartphones: Fredoom or Captivity?

After been just a few days without my Iphone, due to an accident, I have had enought time to wonder why It has became so important...


On one hand, I have the opportunity to connect myself everybody, everywhere, not making a single effort. But In the other hand, It is reciprocal. Everyone can find me wherever. Even they can now, If I was asleep or checking my whatsapp messages at 3 O'clock in the morning.

Smartphones make yourself available, no matter what you are doing. Your phone number can be introduced in everyone's smartphone, and your personal profile and photos are freely available.

The point is... Are we using our tools properly?

Let`s make a proof...What about living a week withouth our smartphones? We would feel disabled or released?

Anyone who dares to do it?

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