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lunes, 10 de enero de 2011

Pasando la barrera de los 100.000

Hace unos cuantos días que no escribo por aquí. Y el caso es que tengo cosas que decir, pero vayamos por partes:

Para empezar muy Feliz Año a todos los que tengáis un rato y lo dediquéis a caminar por aquí.

Quería contaros cosas que me han motivado este año, y otras que me han hecho crecer, también tengo pensado contaros cosas sobre los guardianes de la puerta de un hospital, el mío, esos internistas y médicos de familia que determinan completamente el futuro de los pacientes, y que muchas veces no son justamente reconocidos, lo haré en entradas siguientes, y de paso pienso contaros mi opinión sobre Metro de Madrid, que llevo meses guardándome.

Quiero hablaros sobre otros servicios de los que no os he contado mucho aún, como los quebrantahuesos, con los que compartimos sangrientas guardias en la urgencia, trabajando codo con codo... O de algunos de los que ya os he dicho algo, ya que sigo rotando con los anestesistas lo que creo que está mejorando mucho mi visión clínica del paciente, haciéndome llegar a diagnósticos que hace 6 meses no se me habrían pasado por la cabeza...



Quería deciros muchas cosas, pero no pensaba escribir hoy, que he llegado un poco tarde a casa, hasta que he visto el contador de visitas, así que de momento esta entrada la hago para dar las gracias a todos los que habéis hecho, de éste un blog con más de 100.000 visitas en dos años.

A todos vosotros: Amigos, enemigos, familiares, compañeros, colegas, conocidos, desconocidos, futuros y pasados estudiantes, a todos los que habéis pasado por aquí, y aún más a los que habéis tenido un ratito para compartir experiencias. A todos los que volvéis, y a los que pasasteis por aquí de casualidad, así como sin querer. A ti que me llevas aguantando tantos años y eres capaz de sacarme una sonrisa cuando el día ha sido muy duro (para que luego me digas que nunca sales en mi blog). A todos los que compartís mi vida de alguna manera. Muchas gracias.

martes, 28 de diciembre de 2010

lunes, 27 de diciembre de 2010

Jerarquía: Las dos caras de la verdad

Así es como define la RAE la palabra Jerarquía:

"Gradación de personas, valores o dignidades."

La jerarquía es una necesidad en determinados trabajos, uno de los mejores ejemplos es el mío. Sin profesionales asumiendo diversos niveles de responsabilidad en función de sus capacidades y experiencia, sería muy difícil hacer que las cosas funcionaran como deben.



La jerarquía, si funciona bien, es una pirámide, en la que los escalones más bajos, son también los más amplios, y dan sustentación a los que se elevan por encima de ellos. También son necesarios para alcanzar niveles superiores. Cuánto más robusta sea la base, más alto podrá elevarse el edificio. Sin niveles superiores la estructura está incompleta, y hay ciertas necesidades que se quedan sin cubrir. Llegar a la cima de la pirámide significa haber pasado antes por cada uno de los escalones que la sostienen. Hay vistas que no pueden apreciarse desde abajo.

Por otra parte, estar arriba significa poder confiar en los cimientos sobre los que te estás apoyando. Para poder hacer bien tu trabajo en la base es preciso que cuando pidas un vistazo desde niveles superiores quien te lo da, vea lo mismo que tu ves, y un poco más (a veces mucho más). Para que la cosas funcionen debe haber trabajo en equipo, esa musicalidad que hace que la melodía sea armónica.

El peligro de la jerarquía, es el hecho de que establecer niveles puede hacer que se pierda la conciencia de equipo. Estar colocados según gradación, como dice la RAE, puede hacer que unos piensen que no son dignos de hacer determinados trabajos o que otros tomen responsabilidades que no les correspondan. Normalmente, la cosa pasaría a ser así:



O sea, que en resumidas cuentas, y siempre desde mi punto de vista (parcial, y seguramente erróneo en muchas cosas, porque nunca he visto la pirámide desde arriba), la jerarquía, es una buena forma de trabajar, si se hace en equipo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Welcome to the Jungle

Guardia horrible de cirugía:

He llegado a casa totalmente rota después de una guardia de no dormir y con la sensación de estar a ratos dándome de cabezazos contra un muro.

Una noche para no repetir, de esas que te hacen plantearte la cantidad de gilipolleces por las que nos preocupamos diariamente.

Es una de esas noches en las que una crece un poco, y repaso mentalmente todo lo que pude hacer mejor.

El resto no está en mi mano, el que quiera entender, que entienda...

martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Navidad: Nuevos tiempos

Esta es de las mejores felicitaciones que he recibido en el correo en esta Navidad. Si os digo quien me la envía no os lo creéis. El caso, es que quería compartirla con todo aquel que pase por aquí en estos días. Gracias por acompañarme un año más:

martes, 14 de diciembre de 2010

No somos guardia-civiles

Os cuento algo que pasó en una guardia, y que he escrito como anécdota para un concurso de "resistentes" a ver que os parece:

Justo antes de irnos a cenar, el Samur trae a un chico por una agresión, bajo los efectos del alcohol y cocaína. Bastante agitado. Viene con una herida inciso-contusa. A voces, nos intenta convencer de que él es buena persona y que su abuelo es guardia civil y ya veremos cómo le llame… 15 minutos de conversación, para explicarle, que yo sólo estoy allí para curarle la herida, y que no tiene que convencerme de nada.
-Mira: “No somos guardias civiles, ni policías. Somos médicos. Estoy aquí para cuidar de ti.
- Bueno guapa, pos confío en ti, logo cuando salgamos, te invito a unas cañas…
- Lo que tú quieras, pero déjame que te cosa…
Total, que ya iba a ello, cuando aparecen dos de mis adjuntos de guardia por el box. Altos, cuadrados y vestidos de verde…
-“¡Me habías dicho que no eráis guardia civiles!¡ Me has engañado!¡Yo me voy de aquí, que me queréis torturar…!”
- A ver quien le convencía ahora…

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